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22 de Abril 2004

Smoke in the Water

En esto que me doy cuenta que me he dejado algo, primero no acababa de saber bien bien lo que era, pero comienzo hacer memoria, y descubro que efectivamente me había dejado algo.
Me había vuelto a dejar mi sombra en el aseo para hombres de la facultad. Tenía prisa, aquel no era mi lugar, pero cuando la naturaleza llama, no responde a estúpidos cartelitos diseñados por un niño de 4 años.
Ahora tenía que volver a la escena del crimen a por ella, antes que alguien la viera y le diera un patatús. La gente no está acostumbrada a ver sombras sueltas y mi sombra es muy “hijadeputilla” y fijo que les gastaba una broma y sus bromas son pesadas.
Pero si alguien me ve entrar allí, si ha sido un auténtico milagro que nadie me viera entrar y salir antes, no sabía si había agotado mis créditos milagrosos del día, pero lo que no podía hacer es dejarla sola allí y esperar que volviera sola a casa. Sobretodo porque el bonobús lo tenía yo.
Como si de una peli de espías se tratara me dispuse a entrar nuevamente al aseo de caballeros del sótano de la universidad. El franco derecho está libre, el franco izquierdo parece calmado, el reloj me indica que tengo 5 minutos antes que la gente salga de clase, debo de ser rápida. Respiro hondo, activo mis sentido arácnidos (siempre quise decir eso, lo lamento) y con paso ligero pero seguro voy hacía el aseo.
Efectivamente allí estaba fumando un pití sentada en la pica. Quería acabarse el pitillo, me decía que aquel había sido un día muy duro para ella, no había parado ni en un segundo y ya hacía muchos días que no salía el sol. Y ella es como una planta necesita el sol para vivir, y la luz artificial de los fluorescentes de la facultad están bien pero no era lo mismo. Me hubiera encantado darle ánimos y demostrarle que podía contar conmigo, pero estaban a punto de tocar las 7 en punto y la gente saldría de clase y se dirigirían a los lavabos. Y no sabría como explicar esa invasión, y tampoco tenía ganas de dar explicaciones ni que se murmurara más de ella, de lo que ya se hacía.
La sombra no daba a razón, que no se movía hasta acabarse el pitillo y de ahí no la movías. Cuánto más intentabas razonar con ella más cabezona se ponía, y ya comenzaba a estar nerviosa. Así que recordando, el motivo por el cual la había vuelto a buscar, le hice saber que o se venía conmigo y mi bonobús o se volvía a patita. Me marqué un farol descarado, estaba claro que no la podía dejar allí sola. Si hubiera sido mi antigua sombra no hubiera pasado nada, era una sombra discreta muy educada, pero ésta no. Ésta montaba un escándalo seguro, como aquella vez que decidió quedarse en el autobús una parada más ella sola, porque no le apetecía caminar. Creo que dos señoras mayores se desmayaron y un par de chicos aseguraron que les habían pellizcado las nalgas. Esta sombra es incorregible, y más ahora que estaba tan descontrolada por la falta de luz solar.
Pero la vagancia le pudo más que la cabezonería accedió a venirse a regañadientes, tiro el pitillo a la taza de un water. A pesar que sabe que eso me saca de quicio. Y se solapó a mis píes y salimos de allí rápidamente pero esta vez las dos juntas.

<__trans phrase="Posted by"> apio <__trans phrase="at"> 22 de Abril 2004 a las 11:20 AM


Comentarios: Smoke in the Water

Buenísimo relato. Hay sombras que son un poco incordiantes, pero, entiendo a tu sombra... Tantos días sin ver el sol, cansa a cualquiera.

Posteado por Marta - 22 de Abril 2004 a las 12:43 PM

Esta visto que ya se puede fiar uno ni de su propia sombra...

Genial, como siempre. Un beso.

Posteado por Berk - 22 de Abril 2004 a las 05:44 PM

Yo no me meto con mi sombra, que es más grande que yo y me puede. Un beso :)

Posteado por Esquivando - 22 de Abril 2004 a las 08:05 PM

A ver, si fueras una empalagosa edulcorada y tirada a la ñoñería como servidora ( no hay como reconocer la paja en el ojo propio - desafortunada expresión, por cierto- ) pues te diría algo así como que te la cosiera Wendy... ( como tamos tan peter panistas ultimamente todos...) pero conociendote wendy empuñaría nada menos efectivo que una katana al más puro estilo kill bill, y probablemente tendría un pasado más turbio que el de la pantoja... y claro, cambiar el morbo de Garfio por Julián Muñoz... ostras, te dejo que empieza aquí hay tomate!!!

Posteado por Turandot - 23 de Abril 2004 a las 02:18 PM

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